El primer bus, a las 7:04
A las 7:04 de la mañana, el primer convoy de la línea 7 arrancó de la plaza de la Concordia sin pasar por la calle de San Vicente. Lo hizo con 19 pasajeros a bordo y una hoja de ruta nueva pegada en la mampara del conductor. Hasta el lunes, ese mismo bus subía cada veinte minutos hasta la puerta del colegio de San Vicente de Paúl, un trayecto que ahora se cubre andando quince minutos cuesta arriba.
El Ayuntamiento comunicó la modificación el 14 de julio en un bando que apenas llegó a 340 buzones. Los vecinos se enteraron por WhatsApp. Cuando Rosa Delgado, presidenta de la asociación de vecinos del barrio alto, llegó a la parada de la calle de Lugo a las 7:10, el poste ya tenía la pegatina roja con la palabra suprimida.
Cuatro paradas menos en cuesta
La nueva ruta deja atrás la calle de Lugo, el paseo de San Vicente, la glorieta del Sello y la subida al cementerio. En su lugar, el autobús baja por la avenida de Portugal, cruza el Puente de la Universidad y enlaza con la avenida de los Reyes de España hasta el complejo hospitalario. Son 2,3 kilómetros más de recorrido y cuatro paradas menos en cuesta.
El Consorcio de Transportes calcula que la línea ganará 1.870 usuarios diarios en el corredor sanitario, donde hasta ahora solo llegaba el 5 bis cada media hora. La estimación no convence a todos. «Nos han cambiado el bus para llevar enfermos y nos dejan a los mayores subiendo la cuesta del Sello con la compra», dice Delgado, que tiene 71 años y vive en la calle de San Vicente desde 1984.
Once minutos más de trayecto
El nuevo itinerario alarga el viaje once minutos en hora punta, según los datos del propio consorcio. En el sentido contrario, hacia el centro, el autobús gana tres minutos porque evita el giro cerrado de la glorieta del Sello, donde el año pasado se registraron siete incidentes con vehículos de reparto.
Los conductores de la línea también notan la diferencia. «Antes subíamos con el bus medio vacío y bajábamos llenos. Ahora vamos cargados desde la Concordia y llegamos al hospital con gente de pie», explica Tomás Ferreras, delegado sindical de la plantilla, que agrupa a 46 conductores y 12 vehículos asignados al servicio.
Quince minutos a pie o dos transbordos
Quienes vivían de la parada de la calle de Lugo tienen dos opciones desde ayer. La primera es caminar quince minutos hasta la avenida de Portugal, con 140 metros de desnivel acumulado. La segunda, tomar el 3 hasta la plaza de España y esperar el transbordo, un enlace que en hora punta puede costar 22 minutos de reloj.
El Ayuntamiento estudia una lanzadera eléctrica de barrio con dos vehículos pequeños, que uniría el cementerio y el paseo de San Vicente cada media hora. La concejalía de Movilidad habla de septiembre y de 118.000 euros de presupuesto, aunque el pliego todavía no ha salido a licitación. Los vecinos han recogido 1.240 firmas en cuatro días.
La parada del hospital, a 180 metros
En el extremo opuesto del recorrido, la línea 7 para ahora a 180 metros de la puerta de Urgencias del Hospital de Salamanca, frente al acceso de consultas externas. Es la distancia más corta que ha tenido nunca una línea urbana hasta ese edificio, que recibe 1.900 visitas diarias entre pacientes y acompañantes.
La parada número 41 de la red municipal se llama desde ayer Hospital-Urgencias y no Paseo de San Vicente, como figuraba en los planos antiguos. Los paneles digitales de la avenida de los Reyes de España ya muestran los tiempos de paso actualizados.