Una fila de padres en la calle Arroyuelo

El lunes a las ocho y media, una veintena de padres se concentró ante la verja del CEIP San Mateo, en la calle Arroyuelo número 14, con carpetas y copias de solicitudes en la mano. Querían hablar con la directora. La escena duró cuarenta minutos.

Terminó con una promesa: enviar un escrito conjunto a la Dirección Provincial antes del miércoles, porque el centro arrastra desde hace tres cursos un déficit de espacio que este año se ha agravado, ya que las obras del nuevo instituto de Pizarrales, previstas para 2024 y todavía sin licitar por un problema de expropiación de terrenos en la finca colindante, han dejado a seis grupos de Primaria compartiendo cinco aulas, con la biblioteca convertida en clase de apoyo y sin que nadie haya explicado a las familias cuál será la solución definitiva.

Pilar Nespral lo dijo sin rodeos. «Tenemos 412 alumnos y capacidad para 365», afirmó la directora. Los 47 restantes aparecen en lista de espera, repartidos entre primero y cuarto de Primaria.

El prefabricado que nunca llegó

La Consejería anunció en abril un módulo prefabricado de dos aulas en el patio trasero. El presupuesto era de 148.000 euros y el plazo, cuatro meses.

El 12 de agosto, un escrito remitido a la Dirección Provincial comunicó que la adjudicataria, Construcciones Vega del Tormes, había renunciado al contrato por «desabastecimiento de materiales», y aunque la versión oficial habla de un retraso de seis semanas, los padres calculan que el módulo no estará operativo antes de noviembre, cuando el curso ya lleve dos meses en marcha, mientras la Consejería sostiene que el servicio se prestará con normalidad repartiendo alumnos en centros cercanos y ninguna de las dos partes concreta quién asumirá el transporte escolar de los niños desplazados a Garrido y a San José.

Luisa Ferreras, presidenta de la AMPA, lleva tres semanas recogiendo firmas. Ha reunido 890. «No pedimos un edificio nuevo, pedimos que no separen a los hermanos», dijo. La asociación entregará las firmas en el registro de la Junta el jueves.

Aulas de veintiocho y comedor a dos turnos

El comedor funciona con dos turnos de sesenta comensales. Los pequeños comen a las doce y media; los mayores, a la una y cuarenta. La cocina, dimensionada para un solo turno, no da abasto.

Dos monitoras de refuerzo contratadas en junio cubren el servicio, pero su contrato temporal termina el 30 de octubre, y en las aulas de tercero y cuarto hay veintiocho alumnos por grupo, cinco por encima de la ratio recomendada para Primaria, con una plantilla docente de veintitrés maestros, dos de ellos compartidos con el colegio público de Villamayor, un orientador que acude solo los martes y los jueves y una lista de espera de logopedia que se alarga hasta enero.

El impacto se mide en cosas pequeñas. Los padres de los niños desplazados a Garrido salen de casa a las siete y veinte para coger la línea 4. Otros van en coche, lo que añade unos 80 euros mensuales en combustible. Una familia de la calle Lugo ha presentado una queja ante el Procurador del Común.

Lo que dicen los números del barrio

Pizarrales ha ganado 1.240 habitantes desde 2021, según el padrón municipal. El crecimiento se concentra en parejas jóvenes con hijos pequeños, atraídas por unos precios de la vivienda un 18% inferiores a la media de la capital, y la presión sobre el colegio no es un accidente, sino la consecuencia previsible de un desarrollo urbanístico sin equipamientos paralelos que nadie en el barrio parece haber previsto con antelación suficiente.

El Ayuntamiento aprobó en febrero una modificación del Plan General para recalificar 12.000 metros cuadrados junto a la avenida de los Cipreses. El suelo se destinará a vivienda protegida, pero no se ha reservado parcela educativa.

El concejal de Urbanismo, Andrés Villoria, defendió la decisión en el pleno: «Los equipamientos se planifican a escala de ciudad, no de barrio». La oposición anunció una moción para septiembre. La Consejería ha abierto un expediente informativo antes del 15 de septiembre.

Septiembre en el patio de atrás

El curso empezará el 8 de septiembre con las obras sin empezar y el patio acotado con vallas. La dirección ha reorganizado los espacios. El gimnasio pasará a ser aula de música; el aula de música, al antiguo almacén. Los padres temen que el trasiego de obras afecte a la seguridad de los más pequeños.

La consejera de Educación, Marta Cendón, visitará Salamanca el 3 de septiembre. No está confirmada su presencia en Pizarrales.

La AMPA ha solicitado una reunión con ella. Espera respuesta antes del viernes.

Pilar Nespral resume la situación con una frase que repitió varias veces: «El curso lo vamos a sacar adelante, pero no con las condiciones que estos niños merecen». Nadie en la fila de la calle Arroyuelo pidió milagros. Pedían un aula, una fecha y un autobús que llegue a tiempo.