De dónde salen las historias
La primera fuente de YourGen son las personas que escriben. El correo [email protected] recibe entre 40 y 60 mensajes semanales, y el buzón físico de la calle Toro 21, junto a la sede de Caja Rural, suma unos quince sobres al mes.
Un vecino del barrio de Pizarrales nos avisó en marzo de que una nave del polígono El Montalvo llevaba tres meses sin actividad y seguía cobrando subvenciones. Aquello acabó en portada el 14 de abril.
No todo lo que llega es publicable.
De los 214 avisos recibidos en el último trimestre, 31 pasaron a la fase de verificación y solo 9 se convirtieron en reportaje, un porcentaje que puede parecer bajo pero que refleja el filtro exigente que aplicamos a cada propuesta antes de asignarle un redactor y abrir una carpeta de seguimiento. El resto se archivó por falta de documentación, por tratarse de asuntos privados o porque la persona que avisaba pedía no seguir adelante. También trabajamos con fuentes institucionales. El Ayuntamiento de Salamanca publica cada lunes los acuerdos de la Junta de Gobierno Local en el tablón del Consistorio, en la Plaza Mayor. La Delegación Territorial de la Junta en la calle Príncipe de Vergara remite notas con cifras de empleo. Cotejamos esas cifras con las que da el Servicio Público de Empleo Estatal en su oficina de la avenida de Portugal.
Verificar antes de escribir
Toda cifra necesita dos fuentes independientes. Si el dato viene de una empresa, pedimos el documento original, no el correo que lo resume. Si viene de un sindicato, lo contrastamos con la patronal.
Cuando no hay segunda fuente, el dato se publica con la atribución explícita: según la empresa, según CC OO. Nada más.
El equipo tiene cuatro redactores y una documentalista, Marta Nieto, que lleva el archivo desde 2019. Marta mantiene una base con 1.240 documentos escaneados: contratos menores del Ayuntamiento, actas de la Diputación, informes de la Cámara de Comercio de Salamanca. Sin ese archivo, la mitad de nuestros reportajes no existirían.
Hay un límite que no cruzamos. No publicamos nombres de personas que no sean cargos públicos o responsables de una empresa, salvo que ellas mismas acepten aparecer. En enero rechazamos un reportaje sobre un despido en una fábrica de Villares de la Reina porque el trabajador no quería que se supiera su identidad. La historia era cierta, pero el daño era mayor que el interés público. La verificación no es una firma al final. Es un proceso que puede tumbar la historia a mitad de camino. En febrero de 2023 dedicamos tres semanas a una supuesta trama de facturas falsas en el sector del transporte. Al final no había trama: era un error contable de una gestoría. No publicamos nada y explicamos al denunciante por qué.
Qué pasa con tu aviso
Cuando alguien escribe, recibe respuesta en un plazo máximo de 72 horas. No siempre es la respuesta que espera. Si el aviso tiene recorrido, se le asigna un redactor y se le pide documentación adicional. Si no lo tiene, se le dice con claridad y se le explica qué falta.
La persona que avisa decide si quiere seguir vinculada al reportaje. Puede mantenerse anónima, puede aparecer con nombre y apellidos o puede pedir que se le cite como fuente cercana al asunto. Esa decisión se respeta incluso si el reportaje cambia de enfoque. Los avisos que no se publican no se tiran. Se guardan en el archivo de Marta Nieto durante dos años.
A veces una pieza suelta encaja con otra que llega seis meses después. En octubre de 2024 un aviso sobre una ITV de Cantalpino se cruzó con otro sobre una empresa de revisiones de la carretera de Madrid, y de ahí salió un reportaje sobre tasas duplicadas.
Correcciones y transparencia
Nos equivocamos.
Cuando ocurre, corregimos en la pieza original y añadimos una nota al final con la fecha y el cambio. No borramos el error. En 2025 hemos publicado cuatro correcciones: dos por cifras mal atribuidas, una por un cargo desactualizado y una por confundir dos calles del barrio de San Bernardo.
Cualquier lector puede pedir una rectificación escribiendo a [email protected]. Respondemos en 48 horas laborables. Si la queja tiene razón, publicamos la rectificación en la misma sección y con la misma extensión que el texto original. Si no la tiene, explicamos por qué. La redacción no acepta publicidad institucional del Ayuntamiento ni de la Junta. Esa decisión se tomó en 2022 y está escrita en el manual de estilo, página 14. Cuesta dinero y nos obliga a buscar suscriptores en la provincia. Pero nos deja escribir sin mirar antes quién paga.